Menorca. Vacaciones de calidad

Es una isla de relieve casi plano, con una media que se encuentra entre los 50 m. y los 100 de altitud y sólo un monte, el Monte Toro (358 m), cerca de Mercadal, que pase de 300 metros.

Por esta razón, la bicicleta (la “velo”) ha sido un vehículo muy habitual en la isla. Son distancias que invitan al paseo. No hay ríos; sólo torrentes, secos salvo raros días, que se convierten en barrancos cuando llegan al mar. Sus lechos se cultivan en algunas ocasiones, aunque muchos mantienen la vegetación original.


 
Decir que tiene un clima mediterráneo templado no es decir mucho. Tiene la mayor pluviosidad balear, por ser la isla más al Norte del archipiélago, pero con otoños y veranos muy secos. Por eso se mima el agua dulce. Si tiene curiosidad, merece la pena acercarse a las casas de campo, los "llocs" para observar los ingeniosos sistemas de recuperación y conservación del agua de lluvia.

Durante mucho tiempo el sector agropecuario ha sido el sostén firme de la vida menorquina. El cultivo, y el ganado. En algunas épocas han existido astilleros que fueron florecientes, y siempre han tenido fama los artesanos de la isla.

Además las actividades tradicionales han conformado el paisaje y la vida de Menorca, y es algo que cualquier visitante podrá tener ante sus ojos.


 

Porque Menorca cuanta con unas costas magníficas, playas, calas, puertos y bahías, y con una riqueza en monumentos megalíticos que nunca se destacará lo suficiente, pero creo que el principal orgullo es el equilibrio que presenta la isla.

La vida tradicional apenas se ha visto modificada por el turismo. La importancia del trabajo del campo se hace ver en un elemento fundamental de nuestro paisaje, que puede sorprender a muchos visitantes: toda la superficie de la isla se encuentra como parcelada, dividida en pequeños lotes por paredes -parets seques- y cercados -tanques-.


 
Estos muros cumplen una doble función. Por una parte sirven para limpiar el campo de piedras, que quedan así, ordenadas y útiles para su segunda función: proteger los cultivos del viento y del ganado.

La piedra es también el material con el que se realizaron esos pequeños prodigios de arquitectura popular que son las cabañas para el ganado, que se llaman barraques o ponts. Escalonadas, en varios niveles, parecen un ensayo de zigurats babilónicos. En el camino que lleva desde Ciutadella hasta Punta Nati se pueden encontrar varias barraques en perfecto uso.

Esa propensión al trabajo con la piedra venía de antiguo. La cultura megalítica está ahí, repartida por toda la isla, y tiene un espacio especial en esta web.

 


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