Casi cerrada, segura, protegida de las olas y con el viento justo. El lugar perfecto para practicar, aprender y divertirse. Un mar en pequeño, con sus propias islas, calas y playas. Con el tranquilo encanto de un pequeño puerto que sigue pescando langosta. En una zona de costa aún virgen, sin maltratar.
Cuentan que aquí amerizó el primer hidroavión que llegó a las Baleares, allá por los años treinta. No es extraño. Sería una pista perfecta para él, como también es el spot ideal para los practicantes de vela ligera y windsurf. La costa norte de Menorca es abrupta, rocosa, con altos acantilados de piedra azotados por el viento del Norte, la tramontana. La Bahía de Fornells es un refugio, el único puerto natural, junto con la bahía de Addaia, de esta parte de la isla.
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